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El arbitraje y la cláusula de sometimiento a arbitraje en los contratos

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Aunque cuando hablamos de arbitraje, la primera imagen que nos viene a la cabeza es un partido de fútbol en ciertos contratos puede ser conveniente incluir una cláusula de aceptación del proceso arbitral y laudo. El arbitraje es un procedimiento Legal a través del cual se somete una controversia, por acuerdo de las partes, a un árbitro o a un tribunal de varios árbitros que dicta una decisión –denominada Laudo– sobre la controversia que es de obligado cumplimiento para las partes.

El arbitraje esta regulado por la Ley 60/2003, de 23 de diciembre, de Arbitraje y la Ley 11/2011, de 20 de mayo, de reforma de la Ley 60/2003, de 23 de diciembre, de Arbitraje y de regulación del arbitraje institucional en la Administración General del Estado. Estas leyes de Arbitraje que se rigen por las recomendaciones de la ley Modelo UNICITRAL (21/06/1985). El convenio arbitral, es la piedra angular del arbitraje, delimita la capacidad decisoria del árbitro. Todo arbitraje se fundamenta sobre la voluntad de las partes en conflicto, existente o futuro, de tal manera que la cláusula arbitral será el punto neurálgico del arbitraje y su razón de ser.

Las principales ventajas del arbitraje son:

Se puede acudir al mismo sin Abogado (es opcional aunque muy recomendable acudir al arbitraje con asistencia letrada) y sin procurador

Es flexible y confidencial (no saldrá en la prensa que se ha demandado a tal empresa)

Especializado (cuenta con árbitros expertos en la materia a resolver)

El Laudo se obtiene siempre en menos de 6 meses (Art. 37.2 ley 60/2003).

El Laudo tiene efectos jurídicos de Sentencia Firme (Art. 517.2 Ley 1/2000 LEC Ley de Enjuiciamiento Civil)

Se pueden solicitar embargos Preventivos a petición del demandante

La presentación y formalidades para iniciar una demanda arbitral se minimizan a la solicitud cumplimentando una sola instancia

Una buena ventaja está en relación al tiempo necesario para concluir definitivamente el litigio y minimizar los recursos legales del deudor, ya que se evitan las múltiples instancias de la justicia ordinaria, puesto que el Laudo Arbitral es firme y dictado como máximo en 6 meses y no se puede apelar a una segunda instancia jurisdiccional.

La ejecución judicial del Laudo no entra a valorar el contenido del mismo sino que procede a la ejecución de los bienes y activos del deudor condenado al pago.

Tiene validez Telemática. ( Art. 9.3 ley 60/2003)

En el ámbito de comercio internacional los Laudos son ejecutables en 170 países firmantes del convenio de Nueva York (UNICITRAL)

De modo que aprovechando los beneficios que aporta la ley de arbitraje 60/2003 la empresa proveedora puede incluir una cláusula que en caso de litigio, disputa o impago, en lugar de acudir a la jurisdicción ordinaria, las partes se somente expresamente a un arbitraje. Recogiendo las principales ventajas sobre los procedimientos judiciales ordinarios recordemos que:

El arbitraje es más rápido (tramitación en menos de 6 meses para conseguir el laudo, con plazo máximo marcado por la ley), es más simple en trámites legales, es igualmente eficaz (la eficacia de un laudo es la misma que la de una sentencia firme según el articulo 517 de la LEC y no es recurrible por el deudor) y en muchos casos resulta más económico que una demanda judicial ordinaria.

La idea central es que para acudir al arbitraje es necesario firmar una cláusula arbitral en el contrato. Un posible modelo de cláusula sería el siguiente:

Cláusula arbitral

Cualquier duda, cuestión, divergencia o controversia derivada de las relaciones existentes entre las partes del presente contrato, será resuelta de acuerdo con las Normas de Arbitraje sin derecho de apelación, ante la Corte Nacional de Arbitraje con domicilio en Barcelona, por un solo árbitro, siendo el arbitraje de derecho, el idioma el castellano y las normas de derecho sustantivo aplicables las españolas.

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